Las fotos de presentación en las redes sociales aportan datos y revelan verdades y mentiras de los usuarios , hay que analizar bien qué foto colocamos.
Nadie es tan feo como sale en su DNI ni tan guapo como en su foto de perfil en una web de citas online. Así como nos hemos resignado a que las fotos del DNI no nos hagan justicia, ahora invertimos tiempo y paciencia en conseguir la mejor cara posible para estar en Internet y, ciertamente, nuestra imagen online nos importa más que la foto del carné de identidad.
A estas alturas, renunciar a tener una imagen online podría considerarse casi un acto de contracultura. Cada vez es más probable que al buscar un nombre se acceda -además de a datos biográficos o profesionales- a una foto. Y esto lo cambia todo. Una instantánea desata todo tipo de fantasías. “Los textos no construyen a una persona, pero una imagen nos hace reales”.El tradicional modelo de pasaporte no sirve para transitar por los mundos virtuales. “Una cabeza puesta sobre los hombros, perfectamente centrada y con una sonrisa vaga solo significa que existes, y ¿quién quiere conocer a alguien que simplemente existe? Los usuarios piden mucho más”.
Eso que quiere ver la gente es la “personalidad”. “Una imagen capaz de crear un impacto emocional desde el primer vistazo”. Jeremy Sarachan considera justificada la importancia que concedemos a nuestras fotos de perfil. “Piense que será la imagen que se repetirá en cada uno de sus actos, en cada comentario o tuit y acabará siendo el símbolo visual de su vida online”.
Entre los usuarios , los hay estables y monótonos (aquellos que abrieron una cuenta en Facebook, Twitter o Linkedin hace tres años y aún mantienen su primera foto de perfil). Otros se comportan de un modo convulso y volátil, necesitan cambiar su carta de presentación cada semana.
Queda, es cierto, un reducto de usuarios resistentes que han conseguido llegar al día de hoy sin que una sola imagen de ellos pueda ser encontrada en la Red. O los que, una vez puestos entre la espada y la pared, optan por ofrecer al mundo una imagen ambigua. Por ejemplo: un dibujo manga, el símbolo del ying y el yang o el retrato ilustrado de una chica pin up.
Las mentiras piadosas -por ejemplo, poner una foto de cuando éramos cinco años más jóvenes y pesábamos diez kilos menos- también son habituales “Algunas personas parecen tener un público al que impresionar; otros prefieren editarse a sí mismos y mostrar lo mejor de lo que hay”. Lo curioso es que siempre se encuentra una razón para justificar estos pequeños engaños. “Todo el mundo está convencido de que es honesto o, al menos, de que lo intenta”, “Las personas que dan una imagen de sí mismas un poco alejada de la realidad muchas veces están ofreciendo una versión idealizada o una previsión benévola de lo que esperan llegar a ser. Siempre justifican las distorsiones de su imagen como un esfuerzo para mantenerse en el ruedo”.
Usted, visto por su ordenador: Es una fotografía casi siempre tomada con una cámara web que parece decir: “Este soy yo”. Tienden a ser imágenes distorsionadas por la cercanía de la cámara, tomadas en un contexto laboral o de ocio, pero siempre ligado al ordenador.
De espaldas o mostrando un detalle de su cuerpo: No se da la cara, pero se muestra una porción del cuerpo o una actitud con la que se busca destacar un rasgo del que se está satisfecho. Ya sea un tatuaje, unos pies de los que se está orgulloso o un temperamento rebelde.
Posando con amigos, familia o pareja: Es un modo de demostrar vida social y de dar pruebas de determinados sucesos que pueden haber sido anunciados previamente. Por ejemplo: “Estoy en una relación”. En estas imágenes, el sujeto es lo menos importante; es el contexto el que manda. Algunos expertos creen que es una manera de demostrar cierto control sobre la tecnología: “Sigo teniendo vida social a pesar de Internet”.
Retrato trucado o manipulado por un ‘software’: Es una manera de ocultarse, a la vez que se muestra cierto temperamento artístico y ganas de demostrar el dominio de programas de manipulación de imágenes. La visibilidad de la cara es secundaria.
Recuerdo del pasado: Suele tratarse de una imagen nostálgica y segura que, además, no da demasiadas pistas sobre el presente. La conexión con el pasado otorga profundidad y cierto interés a la identidad del interesado.
Descripciones extraídas del libro ‘Facebook and philosophy’ (Open Court, 2010).